La práctica docente se
desarrolla en contextos interactivos por lo que las emociones que se transmiten
implícitamente tendrán un papel fundamental no sólo en el desarrollo emocional
del alumnado sino también en la emocionalidad del propio docente y la eficacia
de su labor.
Costa, Zamora y Gutiérrez
(2003) menciona inclusive que la posibilidad que la institución educativa sea
considerada como una experiencia emocional positiva dependerá en gran medida
del ambiente que creen en conjunto docentes y alumnos. González y Villarrubia
(2011) consideran que el constructo de inteligencia emocional permite abrir el
camino para comprender el aprendizaje a través del afecto, vinculada a las
inteligencias intrapersonal e interpersonal planteadas por Gardner, desde su
teoría de las inteligencias múltiples.
Un buen vínculo afectivo es
una base necesaria para establecer, no sólo una buena comunicación, sino también
para que el alumno entienda que los refuerzos negativos u observaciones no
significan una disminución del aprecio del profesor a su persona. En
conclusión, la práctica educativa es un sistema interactivo en el que
inevitablemente el afecto y las emociones tienen un rol fundamental.
Hasta ahora hemos constatado
que la inteligencia emocional o simplemente las emociones en toda su extensión
son una clave en el eje enseñanza-aprendizaje. “Pues, la relación entre las
emociones, la adquisición de conocimientos y la motivación está suficientemente
argumentada para que los docentes seamos conscientes de que son necesarias para
obtener los mejores resultados en el aula”
Las competencias que se
consideran valiosas para catalogar a un profesor como “bueno” o a su enseñanza
como “eficaz”, han cambiado a lo largo de la historia, privilegiándose en
algunas épocas, los aspectos afectivos por sobre los cognitivos y viceversa.
Independientemente de las categorías y clasificaciones de los expertos, en este momento vemos que las emociones son inherentes de la condición humana y los docentes tienen un rol fundamental con los estudiantes, al convivir continuamente con ellos.
ResponderBorrarLa enseñanza afectiva toma en cuenta las actitudes de los estudiantes, así como
ResponderBorrarsus sentimientos y creencias, lo cual los motiva a incorporar durante el aprendizaje,
sus intereses y experiencias personales.La educación emocional debe ser un proceso continuo permanente que debe
estar presente a lo largo de todo el currículum académico y en la formación
permanente.
Es cierto que como seres humanos es inevitable tener una relación afectiva con los alumnos el convivir día a día con ellos hace que le demos el interés a cada una de alumno pero no debemos de olvidar que tenemos que marcar limites dentro de la convivencia para que crear un mejor clima dentro del aula para el aprendizaje.
ResponderBorrarLa educación emocional en el aula debería darse desde la educación inicial ya que desde pequeños los niños pueden controlar y gestionar sus emociones.
ResponderBorrarY poder conseguir mejorar las actitudes y comportamientos en el aula para conseguir el logro de los objetivos planteados.
Al motivar a los alumnos se les ayuda positivamente en el desarrollo intelectual.
la educación afectiva o emocional siempre ha jugado un papel muy importante en nuestros alumnos, sin embargo en la actualidad hay una gran necesidad por trabajar en esa área con los alumnos ya que están viviendo una crisis existencial que a mi parecer se debe a que algunos padres no han sabido establecer límites en el hogar.
ResponderBorrarEs tan imprescindible el área afectiva en la educación que en nuestro sistema educativo actual la educación soccioem forma parte del currículo global en educación básica, para poder dar seguimiento desde preescolar hasta preparatoria y la atención necesaria al desarrollo de capacidades no solo afectivas si no también intra e interpersonales. El estímulo del área afectiva dentro del aula como dentro del contexto escolar será un elemento que beneficiará el aprendizaje.
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